National Cancer Institute
Last Modified: June 1, 2012
Este sumario para pacientes sobre el dolor es una adaptación del sumario escrito por expertos en cáncer para los profesionales de la salud. Esta y otra información fidedigna sobre el cáncer y su tratamiento, detección, prevención, cuidado médico de apoyo y ensayos clínicos en curso están disponibles a través del Instituto Nacional del Cáncer. El dolor relacionado con el cáncer puede controlarse en la mayoría de los pacientes pero, con frecuencia, no se trata lo suficiente. Este breve resumen describe la atención integral del dolor provocado por el cáncer mediante el uso de medicinas, métodos físicos y procedimientos psicológicos de intervención.
Este sumario trata sobre el dolor en los adultos con cáncer.
El dolor provocado por el cáncer se puede controlar eficazmente en la mayoría de los pacientes con cáncer o con antecedentes de cáncer. Aunque el dolor no siempre se puede aliviar completamente, el tratamiento puede aliviarlo en la mayoría de los pacientes. El control del dolor mejora la calidad de vida de los pacientes en todos los estadios de la enfermedad.
Un factor importante en el control del dolor provocado por el cáncer es la flexibilidad. Así como los pacientes difieren en su diagnóstico, el estadio de la enfermedad, las respuestas al dolor y a los tratamientos, así como en sus gustos personales, el control del dolor provocado por el cáncer se debe realizar en forma individualizada. Los pacientes, sus familias y sus proveedores de atención de la salud deben cooperar estrechamente para que el control del dolor del paciente sea eficaz.
Para tratar el dolor, es necesario medirlo. El paciente y el médico deben medir los niveles del dolor a intervalos regulares después de comenzar a tratar el cáncer. Se deben realizar exámenes durante cada visita clínica y ante cada nuevo informe de dolor por parte del paciente y después de comenzar cualquier tipo de tratamiento para el dolor. La causa del dolor se debe identificar y tratar con rapidez.
Para ayudar al proveedor de atención de la salud a determinar el tipo y el alcance del dolor, los pacientes con cáncer pueden describir la ubicación y la intensidad del dolor, los factores que lo agravan o lo alivian y sus objetivos relacionados con el control del dolor. Se le puede pedir al familiar o persona encargada que brinde el informe en aquellos casos en los que el paciente tenga problemas del habla o el lenguaje o una deficiencia del pensamiento. El proveedor de atención de la salud debe ayudar al paciente a describir los siguientes aspectos:
La evaluación incluirá un examen del cuerpo para examinar los signos generales de salud o cualquier cosa que no parezca habitual, y para determinar si hay signos de que el cáncer creció o se diseminó. También se tomará nota de los antecedentes de los hábitos de salud del paciente, así como de las enfermedades y tratamientos anteriores. Se realizará un examen neurológico, que consiste en una serie de preguntas y pruebas para explorar el cerebro, la médula espinal y el funcionamiento de los nervios. El examen verifica el estado mental del paciente, su capacidad para moverse y caminar normalmente y si los mósculos, los sentidos y los reflejos funcionan bien. Se evalóa el bienestar psicológico y espiritual del paciente. Se toman los antecedentes familiares y personales de toxicomanía. Se toma toda esta información en conjunto a fin de diagnosticar y tratar el dolor de forma eficaz.
Evaluación de los resultados del control del dolor
Los resultados del control del dolor se deben medir mediante el seguimiento de la disminución de la gravedad del dolor y el progreso en la capacidad de pensar, el bienestar emocional y el funcionamiento social. También se deben controlar los resultados después de tomar las medicinas para el dolor. La adicción a los medicamentos es poco comón en los pacientes con cáncer. Tener una tolerancia más alta a un medicamento o volverse físicamente dependiente del medicamento para aliviar el dolor, no significa que el paciente sea adicto. Los pacientes deben tomar los medicamentos para el dolor tal como se los receta el médico. Los pacientes que tienen antecedentes de abuso de sustancias psicotrópicas pueden tolerar dosis más altas de medicamentos para controlar el dolor.
Tratamiento con medicamentos
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Principios básicos del control del dolor relacionado con el cáncer
La Organización Mundial de la Salud estableció un programa con las tres etapas siguientes para el control del dolor basado de acuerdo con la gravedad del mismo:
Los AINE son eficaces para aliviar el dolor leve y se pueden administrar junto con opioides para aliviar dolores moderados o fuertes. El acetaminofén también alivia el dolor, pero no tiene el efecto antiinflamatorio de la aspirina o los AINE. Los pacientes, especialmente los pacientes de edad avanzada que toman acetaminofén deben ser observados cuidadosamente para controlar los efectos secundarios. No se debe administrar aspirina para tratar el dolor en los niíos.
Los opioides son muy eficaces para el alivio del dolor moderado a fuerte. Sin embargo, muchos pacientes con dolor relacionado con el cáncer se vuelven tolerantes a los opioides durante los tratamientos de largo plazo. En consecuencia, puede ser necesario aumentar las dosis para continuar aliviando su dolor. La tolerancia de un paciente a un opioide o la dependencia física al mismo no es lo mismo que la adicción (dependencia psicológica). Las inquietudes equivocadas acerca de la adicción pueden conducir al tratamiento deficiente del dolor.
Hay varios tipos de opioides. La morfina es el opioide más comón utilizado para el control del dolor relacionado con el cáncer. Otros opioides de uso comón son hidromorfona, oxicodona, oximorfona, metadona, fentanilo, meperidina (Demerol), tapentadol y tramadol. La disponibilidad de varios opioides diferentes permite que el médico tenga cierta flexibilidad para recetar un régimen de medicamentos ajustado a las necesidades individuales del paciente.
Directrices para la administración de opioides
La mayoría de los pacientes con dolor relacionado con el cáncer necesitarán recibir un medicamento contra el dolor en un horario fijo para manejar el dolor y evitar que empeore. El médico recetará una dosis de medicamento opioide que pueda tomarse para controlar el dolor que se presente entre las dosis establecidas para el opioide regular que se toma en horarios establecidos. La cantidad de tiempo entre las dosis dependerá del tipo de opioide que recete el médico. La dosis correcta consistirá en la cantidad de opioide que controla el dolor con la menor cantidad de efectos secundarios. La meta es lograr un buen equilibrio entre el alivio del dolor y los efectos secundarios mediante el ajuste gradual de la dosis. Si el paciente se vuelve tolerante al opioide, esto se puede resolver aumentando la dosis del medicamento o cambiándolo por otro opioide, especialmente si se necesitan dosis más altas.
A veces, se necesita reducir o suspender las dosis. Esto puede ocurrir cuando los pacientes se recuperan del dolor debido a un tratamiento de cáncer como el bloqueo de nervios o la radioterapia. El médico también puede disminuir las dosis cuando el paciente experimenta un efecto sedante del opioide y un buen control del dolor, o cuando se presenta una insuficiencia del riíón o esta empeora.
Los medicamentos para el dolor se pueden administrar de varias maneras. Cuando el estómago y los intestinos del paciente funcionan bien, el método preferido es el oral, ya que los medicamentos administrados por la boca oral son convenientes y, por lo general, de bajo costo. Cuando el paciente no puede tomar los medicamentos por vía oral, se pueden usar otros métodos menos invasores, como la administración por el recto, parches del medicamento que se colocan sobre la piel o mediante un atomizador nasal. Los métodos intravenosos solo se utilizan cuando los métodos más simples, menos exigentes y menos costosos no son apropiados, no son eficaces o no aceptables para el paciente. Algunas veces se usan bombas analgésicas controladas por el paciente (PCA) para determinar la dosis necesaria al principio del tratamiento con opioides. Una vez se controla el dolor, el médico puede recetar dosis regulares de opioides de acuerdo con la cantidad que necesita el paciente cuando utiliza la bomba PCA. La administración intraespinal de los opioides combinada con un anestésico local puede ser ótil para algunos pacientes que sufren de un dolor incontrolable.
Efectos secundarios de los opioides
Se debe controlar de cerca a los pacientes para determinar si se presentan los efectos secundarios más comunes de los opioides, inclusive la náusea, la somnolencia y el estreíimiento. El médico debe hablar con el paciente antes de iniciar un tratamiento con opioides. Por lo general, la náusea y la somnolencia suelen presentarse al comenzar el tratamiento con opioides y tienden a mejorar en pocos días. Otros efectos secundarios de los opioides incluyen el vómito, la dificultad para pensar con claridad, problemas para respirar, la sobredosis gradual y los problemas de la función sexual.
Los opioides disminuyen las contracciones musculares y el movimiento muscular del estómago y los intestinos, las heces son duras. La clave para prevenir eficazmente el estreíimiento es asegurarse de que el paciente recibe suficientes líquidos para mantener las heces blandas. A menos que haya problemas tales como una obstrucción intestinal o diarrea, generalmente se indica que los pacientes sigan un régimen para prevenir el estreíimiento y se les brinda información sobre el cuidado de la salud intestinal mientras toman opioides. El estreíimiento puede causar náusea y vómito crónicos en pacientes que reciben tratamiento con opioides a largo plazo.
Los pacientes deben hablar con su médico sobre los efectos secundarios que se vuelvan demasiado molestos o fuertes. Debido a que hay diferencias entre los diversos pacientes en el grado de los efectos secundarios causados por los opioides, se debe informar al médico cuando los efectos secundarios son graves o duraderos. Para reducir los efectos secundarios, el médico puede reducir la dosis del opioide, cambiar de opioide o cambiar la forma de administración del opioide (por ejemplo, intravenosa o inyectada en vez de oral). Para mayor información sobre cómo lidiar con estos efectos secundarios, consultar los sumarios del PDQ® sobre Complicaciones gastrointestinales, Náusea y vómito, La nutrición en el tratamiento del cáncer y Aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción.)
Medicamentos utilizados con las medicinas para el dolor
Se pueden administrar otras medicinas al mismo tiempo que los medicamentos contra el dolor con el fin de aumentar su eficacia, tratar los síntomas y aliviar tipos específicos de dolor. Entre estos medicamentos están los antidepresivos, los anticonvulsivos, los anestésicos locales, los corticoesteroides, los bisfosfonatos y los estimulantes. Para prevenir fracturas de huesos y otros problemas óseos causados por los tumores sólidos que se metastatizaron (diseminaron) hasta el hueso, se usa un anticuerpo monoclonal que se llama denosumab. Hay diferencias marcadas en la forma en que los pacientes responden a estos medicamentos. Los efectos secundarios son comunes y se deben comunicar al médico.
El uso de bisfosfonatos puede causar dolor grave y, a veces, incapacitante en los huesos, las articulaciones o los mósculos. El dolor puede aparecer después de que estos medicamentos se usan durante días, meses o aíos, en comparación con la fiebre, los escalofríos y la incomodidad que se presentan cuando los bisfosfonatos se administran primero por vía intravenosa. Si se presenta un dolor agudo en los mósculos o los huesos, se debe interrumpir el tratamiento con bisfosfonatos.
El uso de bisfosfonatos también se liga al riesgo de la osteonecrosis relacionada con los bisfosfonatos (ONB). Para mayor información sobre la ONB, consultar el sumario del PDQ® sobre Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y cuello.
Intervenciones físicas, integradoras, conductuales y psicosociales
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Se pueden utilizar métodos físicos, de integración, de pensamiento y conducta y psicológicos no agresivos invasores junto con medicamentos y otros tratamientos para manejar el dolor durante todas las fases del tratamiento de cáncer. Estas intervenciones pueden ayudar con el control del dolor de forma directa o indirecta haciendo que los pacientes sientan que tienen más control de la situación. La eficacia de las intervenciones contra el dolor dependerá de la participación del paciente en el tratamiento y de su capacidad de indicar los métodos que le alivian mejor el dolor a su proveedor de atención de la salud.
La debilidad, la atrofia muscular y el dolor muscular u óseo se pueden tratar con calor (compresas calientes o almohadillas que dan calor); frío (bolsas de hielo flexibles); ejercicio (para fortalecer los mósculos, aflojar las articulaciones rígidas, recuperar la coordinación y el equilibrio, y fortalecer el corazón); cambios de posición; restricción del movimiento de áreas doloridas o huesos quebrados; o estimulación eléctrica controlada de bajo voltaje.
Las intervenciones integradoras incluyen la terapia de masaje, acupuntura y mósica.
Terapia de masaje
La terapia de masaje se ha estudiado como parte de los cuidados médicos de apoyo para manejar el dolor relacionado por el cáncer. El masaje puede ayudar a mejorar la relajación y beneficiar el estado de ánimo. Los estudios preclínicos y los ensayos clínicos muestran que la terapia de masaje puede lograr los siguientes efectos:
Los métodos de contacto físico que se usan para aliviar el dolor tienen efectos directos en los tejidos del cuerpo y se deben usar con cuidado en los pacientes de cáncer. En los estudios se indica que la terapia de masaje puede ser segura para los pacientes de cáncer si se toman las siguientes precauciones:
(Para mayor información sobre el masaje, consultar el ejercicio 2 en la sección siguiente.)
Acupuntura
La acupuntura es una intervención integradora para la que se aplican agujas, calor, presión y otros tratamientos en uno o más lugares de la piel que se llaman puntos de acupuntura. La acupuntura se puede usar para manejar el dolor, incluso el dolor relacionado con el cáncer. Para mayor información, consultar en inglés el sumario del PDQ® sobre Acupuntura.
Intervenciones con mósica
Las intervenciones con mósica pueden ayudar a aliviar el dolor y disminuir la ansiedad en algunos pacientes. La mósica se ha usado para aliviar el dolor causado por el cáncer, y para los procedimientos y tratamientos relacionados con el cáncer. En los estudios se informó que la mósica puede ser eficaz en las áreas del cerebro que aumentan los pensamientos placenteros y disminuyen las respuestas desagradables. La mósica favorita de la colección del mismo paciente mostró que es la que más ayuda. La mósica que empieza antes de un procedimiento es más eficaz que la mósica que empieza durante el procedimiento o después del mismo. La mósica se puede usar junto con los medicamentos contra el dolor.
Hay dos tipos principales de intervenciones con mósica, la terapia musical y la medicina musical:
Está en estudio el uso de la mósica para el dolor relacionado con el cáncer.
La mósica ya se usa en ejercicios de relajación. Ver la próxima sección sobre Intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y los aspectos psicosociales.
Intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y los aspectos psicosociales
Las intervenciones relacionadas con el pensamiento, la conducta y el aspecto psicosocial también son importantes para tratar el dolor porque le sirven a los pacientes a sentir que controlan su situación y a aprender a hacer frente a su enfermedad y sus síntomas. Es ótil comenzar con estas intervenciones en los estadios tempranos de la enfermedad; de ese modo, los pacientes pueden aprender y practicar habilidades cuando todavía tienen suficientes fuerzas y energía. Se deben probar diversos métodos y se debe utilizar uno o varios regularmente.
Los siguientes ejercicios de relajación pueden ser ótiles para aliviar el dolor.
Sobre todo para las personas de edad avanzada, un masaje en la espalda que surta efecto relajando al paciente puede consistir en 3 minutos o menos de toques lentos y rítmicos (unos 60 toques por minuto) a ambos lados de la columna, desde lo alto de la cabeza hasta la parte baja de la espalda. Para mantener el contacto continuo de la mano, se empieza a bajar una mano por la espalda mientras la otra mano se detiene en la parte baja de la espalda y vuelve a subir. Se debe establecer un horario regular para el masaje. Esto le da al paciente algo agradable que esperar con anticipación.
Puntos adicionales. Algunas de las cosas que lo reconfortan, como su mósica favorita o una oración, se pueden grabar y entonces usted puede escucharlos siempre que lo desee o, si tiene buena memoria, puede simplemente cerrar los ojos y recordar las experiencias o las palabras.
Puntos adicionales. Muchos pacientes sienten que esta técnica los ayuda. Tiende a ser muy popular, probablemente porque el equipo necesario es fácil de obtener y forma parte de nuestra vida diaria. Otras de sus ventajas son que es fácil de aprender y no le deja a uno exhausto física ni mentalmente. Si está muy cansado, puede dedicarse a escuchar la mósica solamente, sin marcar el ritmo ni fijar su mirada en un punto.
*[Note: adaptado y reproducido con permiso de McCaffery M, Beebe A: Pain: Clinical Manual for Nursing Practice. St. Louis, Mo: CV Mosby: 1989.]
Radioterapia para aliviar el dolor
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La radioterapia se puede utilizar para aliviar el dolor más que como tratamiento para el cáncer primario de pacientes de un cáncer que se diseminó hasta el hueso. Se puede administrar radiación como terapia local directamente hacia el tumor o áreas más grandes del cuerpo. La radioterapia local o la radioterapia dirigida a todo el cuerpo puede hacer que la medicación contra el dolor y otras terapias no invasoras sean más eficaces al afectar directamente la causa del dolor (por ejemplo, al reducir el tamaío de un tumor). La radioterapia puede ayudar a los pacientes con dolor de huesos por un cáncer a moverse más libremente con menos dolor. .
La intensificación del dolor es un aumento del dolor después de la radioterapia, que se presenta antes de que se alivie el dolor. La intensificación del dolor está en estudio en pacientes que reciben radioterapia para un cáncer que se diseminó hasta el hueso.
La radioterapia de haz externo (RHE) es un tipo de radioterapia para la que se usa una máquina para enviar rayos X de alta energía hacia el cáncer desde fuera del cuerpo. En muchos pacientes, la RHE alivia el dolor del cáncer que se diseminó hasta el hueso. Se puede administrar la radioterapia en una dosis sola o dividida en varias dosis más pequeías durante un período de tiempo. Tanto los planes de dosis ónicas como los planes de dosis móltiples de RHE son eficaces para aliviar el dolor, pero es más probable que sea necesario repetir la terapia de dosis ónica. No se halló que la dosis ónica de RHE cause más daío a largo plazo que la RHE de dosis móltiples. La decisión de administrar RHE en dosis ónicas o móltiples depende de la conveniencia y el costo de los tratamientos.
Radioterapia corporal estereotáctica
La radioterapia corporal estereotáctica (RCE) es un tipo de radioterapia externa para la que se usa un equipo especial para colocar en posición al paciente y administrar con precisión la radiación hacia los tumores del cuerpo (con excepción del cerebro). Este tipo de radiación no afecta el tejido normal. La RCE se puede usar para tratar el cáncer que se diseminó hasta el hueso, especialmente los tumores de la columna vertebral. La RCE también se puede usar para tratar áreas que ya recibieron radiación.
Bisfosfonatos con radioterapia
El uso de radioterapia administrada junto con bisfosfonatos está en estudio para pacientes de cáncer que se diseminó hasta el hueso. Se necesitan más estudios para determinar si la administración de bisfosfonatos con radioterapia alivia mejor el dolor que la radioterapia sola.
Los radiofármacos son medicamentos que contienen una sustancia radiactiva que se puede usar para diagnosticar o tratar enfermedades, incluso el cáncer. Los radiofármacos se pueden usar para aliviar el dolor del cáncer que se diseminó hasta el hueso. Una sola dosis de una sustancia radiactiva inyectada en una vena puede aliviar el dolor cuando el cáncer se diseminó hasta varias áreas del hueso o cuando hay demasiadas áreas para tratar con RHE. Pequeías áreas pueden responder a los radiofármacos, mientras que áreas grandes habitualmente no responden. Puede ser ótil un segundo tratamiento para los pacientes cuyo dolor no responde a un tratamiento ónico. En un estudio se observó que más de dos dosis de una sustancia radiactiva que se llama samario 153 puede ser segura y eficaz para pacientes que respondieron a la primera dosis. Los radiofármacos no mostraron que previenen la necesidad de RHE para aliviar el dolor que causa un cáncer que se diseminó hasta el hueso.
Para la ablación por radiofrecuencia se usa un electrodo de aguja para calentar y destruir tumores. Se usa un método de imágenes para introducir el electrodo a través de la piel y guiar la aguja hasta el sitio correcto. Este procedimiento puede aliviar el dolor de los pacientes de cáncer que se diseminó hasta el hueso. Se necesitan más estudios para conocer los posibles riesgos y beneficios.
Intervenciones invasoras para aliviar el dolor
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Se debe utilizar los métodos menos invasores para aliviar el dolor antes de probar tratamientos invasores. No obstante, algunos pacientes pueden necesitar el tratamiento invasor.
El bloqueo de nervios consiste en inyectar un anestésico local o un medicamento que desactiva los nervios con el fin de controlar dolores que no es posible aliviar de otra manera. Estos bloqueos de los nervios se pueden usar para determinar la fuente del dolor, tratar trastornos dolorosos que responden a este tratamiento, predecir cómo responderá el dolor a los tratamientos de largo plazo y evitar el dolor después de un procedimiento médico.
Se puede realizar una operación para implantar un aparato que administre medicamentos o que estimule los nervios mediante corrientes eléctricas. En casos excepcionales, es posible llevar a cabo una operación para destruir uno o varios nervios que estén en el camino del dolor.
Control del dolor provocado por procedimientos médicos
Muchos procedimientos de diagnóstico y tratamiento son dolorosos. El dolor relacionado con esos procedimientos se puede tratar antes de que aparezca. Siempre que se cuente con el tiempo suficiente para que el medicamento surta efecto, se pueden utilizar anestésicos locales u opioides de acción rápida para controlar ese dolor. También se pueden usar medicamentos contra la ansiedad o usar sedantes para reducir la ansiedad o sedar al paciente. Los tratamientos como la imaginería y la relajación son ótiles para controlar el dolor y la ansiedad provocada por dichos procedimientos.
Por lo general, los pacientes toleran mejor los procedimientos si saben lo que les espera. La compaíía de un familiar o amigo durante el procedimiento puede ayudar a reducir la ansiedad.
Tanto los pacientes como sus familiares deben recibir instrucciones escritas sobre cómo controlar el dolor en el hogar y con quién ponerse en contacto si tienen preguntas relacionadas con el control del dolor.
Tratamiento para pacientes de edad avanzada
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Los pacientes de edad avanzada corren el riesgo de recibir tratamientos deficientes para el dolor debido a que a veces se subestima su sensibilidad al dolor, se espera que lo toleren bien y se tienen ideas equivocadas sobre su capacidad para beneficiarse de los opioides. Los aspectos relacionados con la evaluación y el tratamiento del dolor relacionado con el cáncer en pacientes de edad avanzada incluyen los siguientes:
Modificaciones a este sumario (06/01/2012)
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Los sumarios del PDQ® con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes introducidos en este sumario a partir de la fecha arriba indicada.
Se incorporaron cambios en este sumario para reflejar los introducidos en la versión para profesionales de la salud.
Preguntas u opiniones sobre este sumario
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