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| NCI/PDQ® Cuidado de apoyo: Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y cuello (PDQ®) | ||||||||||||||||
| National Cancer Institute | ||||||||||||||||
| Last Modified: November 1, 2012 |
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TABLE OF CONTENTS
El tratamiento intensivo de una enfermedad maligna puede producir efectos tóxicos inevitables en las células normales. Estos efectos tóxicos relacionados con el tratamiento inciden principalmente en la mucosa que reviste el sistema gastrointestinal, como la mucosa oral, a causa de su tasa rápida de renovación celular. La cavidad oral es muy susceptible a los efectos tóxicos directos e indirectos de la quimioterapia oncológica y de la radiación ionizante. 1 Este riesgo es el resultado de una multitud de factores, entre ellos las tasas altas de renovación celular del revestimiento mucoso, la microflora compleja y diversa, y trauma en los tejidos orales durante la función oral normal. 2 Aunque los cambios en las estructuras del tejido blando de la cavidad oral presuntamente reflejan los cambios que ocurren en todo el sistema gastrointestinal, este sumario se concentra en las complicaciones orales provocadas por la terapia con fármacos antineoplásicos y la radioterapia. Resulta esencial el uso de un enfoque multidisciplinario para el tratamiento oral del paciente de cáncer antes, durante y después del tratamiento oncológico. El enfoque multidisciplinario se hace necesario ya que la complejidad médica de estos pacientes afecta la planificación del tratamiento dental, su priorización y el momento oportuno para el cuidado dental. Además, determinados pacientes de cáncer (por ejemplo, por su estado postratamiento con dosis altas de radiación a la cabeza y el cuello) con frecuencia corren un riesgo de por vida de presentar complicaciones serias como la osteorradionecrosis mandibular. Por tanto, la conformación de un equipo oncológico multidisciplinario que incluya oncólogos, enfermería oncológica, dentistas generales y especializados al igual que higienistas dentales, trabajadores sociales, nutricionistas y otros profesionales de la salud pertinentes, pueden por lo general lograr resultados terapéuticos y preventivos sumamente eficaces en cuanto a las complicaciones orales de estos pacientes. Si bien las complicaciones orales pueden imitar ciertos trastornos sistémicos, se presentan ciertos efectos secundarios orales ónicos en el contexto de estructuras anatómicas orales específicas y sus funciones. La frecuencia con que se presentan las complicaciones orales varía segón la terapia para el cáncer; estos son los porcentajes estimados:
Las complicaciones orales más comunes observadas después de la oncoterapia son la infección por mucositis, la disfunción de las glándulas salivales, la disfunción del sentido del gusto y el dolor. Estas complicaciones pueden, a su vez, producir otras secundarias como deshidratación, disgeusia y malnutrición. En los pacientes de cáncer mielodeprimidos, la cavidad oral también puede ser una fuente de infección sistémica. La irradiación a la cabeza y el cuello puede daíar irreversiblemente la mucosa oral, la vasculatura, los mósculos y los huesos, dando lugar a xerostomía, numerosas caries dentales, trismo, necrosis de los tejidos blandos y osteonecrosis. Los efectos secundarios orales graves pueden afectar la administración de protocolos oncoterapéuticos óptimos. Por ejemplo, puede ser necesario reducir la dosis del tratamiento o modificar su horario para permitir que se resuelvan las lesiones orales. En casos de morbilidad oral grave, es posible que el paciente no pueda continuar el tratamiento para el cáncer y entonces este suele interrumpirse. Por lo tanto, estos trastornos de la dosis a causa de las complicaciones orales pueden afectar directamente la supervivencia del paciente. El manejo de las complicaciones orales de la oncoterapia comprende identificación de poblaciones en alto riesgo, educación del paciente, iniciación de intervenciones antes del tratamiento y manejo oportuno de lesiones. La evaluación del estado oral y la estabilización de la enfermedad oral antes del tratamiento oncológico son medidas críticas para la atención completa del paciente. La atención debe ser tanto preventiva como terapéutica para reducir al mínimo el riesgo de complicaciones orales y de otras complicaciones sistémicas que estén relacionadas con la misma. Se necesita realizar investigaciones en el futuro que se concentren en desarrollar tecnologías para:
El fomento de nuevas tecnologías para prevenir las complicaciones inducidas por la terapia del cáncer, sobretodo la mucositis oral, puede reducir de manera substancial el riesgo de dolor oral, infecciones sistémicas, tiempo de internamiento hospitalario; y podría mejorar la calidad de vida y reducir los costos de salud. Las nuevas tecnologías podrían facilitar un entorno en que nuevos tipos de fármacos quimioterapéuticos, utilizados en dosis mayores, podrían conllevar una mejoría en las tasas de curación y duración de las remisiones de la enfermedad. Como se ha hecho notar, resulta esencial el uso de un enfoque multidisciplinario para el tratamiento oral del paciente antes, durante y después del tratamiento oncológico. Esta colaboración de importancia primordial para el avance de lo fundamental, clínico y de investigación traslacional relacionada con las complicaciones orales actuales y emergentes de los tratamientos para el cáncer. La complejidad patobiológica de las complicaciones orales y el fundamento científico siempre expansivo del tratamiento clínico, requieren de este enfoque multidisciplinario integral. En este sumario, a menos que se indique lo contrario, se tratan temas relacionados con datos probatorios y prácticas referidas a los adultos. Los datos probatorios y la aplicación a la práctica referida a los niíos pueden diferir significativamente de la información pertinente a los adultos. Cuando la información específica sobre la atención de los niíos esté disponible, se resumirá bajo su propio encabezado. References:
Las complicaciones orales relacionadas con la quimioterapia y la radioterapia para el cáncer son el resultado de interacciones complejas entre factores móltiples. Los factores contribuyentes más sobresalientes son la lesión letal y subletal de los tejidos orales, atenuación de los sistemas inmunitarios y de otros sistemas de protección, y la interferencia con el proceso normal de curación. Las causas principales pueden, entonces, atribuirse tanto a la estomatotoxicidad directa como a la estomatotoxicidad indirecta. Los efectos secundarios directos comienzan por la lesión primaria de los tejidos orales. Los indirectos son por causa de los efectos secundarios no orales que afectan secundariamente la cavidad oral, como los siguientes:
Cada vez se entienden mejor los mecanismos relacionados con las complicaciones orales. Desafortunadamente, no hay fármacos ni protocolos de eficacia universal que eviten los efectos secundarios. Sin embargo, la eliminación de infecciones dentales preexistentes, periapicales, periodontales y de las mucosas; la institución de protocolos integrados de higiene oral y la reducción de otros factores que puedan afectar la integridad de la mucosa oral (o sea, trauma físico de los tejidos orales), pueden reducir la frecuencia y gravedad de las complicaciones orales en el paciente de cáncer (para mayor información, consultar la sección Tratamiento oral y dental previo al oncológico y Tratamiento posterior a la terapia oncológica). 1 Las complicaciones pueden ser agudas (aparecen durante la terapia) o crónicas (aparecen meses o aíos después de la terapia). Por lo general, la quimioterapia contra el cáncer causa efectos secundarios agudos que se resuelven después de discontinuarse la terapia y recuperarse los tejidos lesionados. En contraste, los protocolos de radiación característicamente, además de causar efectos secundarios orales agudos, también provocan en los tejidos lesiones permanentes que producen riesgos que permanecerán durante la vida del paciente.
Los factores de riesgo de complicaciones orales (ver el Cuadro 2) se derivan del daío directo a los tejidos orales secundario a la quimioterapia y del daío indirecto debido a toxicidad regional o sistémica. Por ejemplo, la toxicidad de la mucosa oral relacionada con la terapia puede verse exacerbada por la microflora oral colonizante cuando la función inmunitaria local y sistémica está afectada simultáneamente. La frecuencia y gravedad de las complicaciones orales están directamente relacionadas con el grado y el tipo de la complicación sistémica.
La mucositis oral ulcerativa se presenta aproximadamente en 40% de los pacientes que reciben quimioterapia y aproximadamente en 50% de estos pacientes, las lesiones son graves, requiriendo intervención médica, como la modificación de la oncoterapia citotóxica. Se estima que el epitelio normal de la mucosa oral se remplaza completamente cada 9 o 16 días. La quimioterapia intensiva puede causar mucositis ulcerativa que surge inicialmente alrededor de dos semanas después de la iniciación de la quimioterapia de dosis altas. 2 3 4 La quimioterapia perjudica directamente la reproducción de las células epiteliales basales; también pueden influir otros factores, como las citocinas proinflamatorias y los productos metabólicos bacterianos. La mucosa labial, la mucosa bucal, la lengua, el piso de la boca y el paladar blando se ven afectados más gravemente por la quimioterapia que los tejidos fijos altamente queratinizados, como por ejemplo, el paladar duro y las encías; esto puede deberse a que tienen una tasa más rápida de renovación de células epiteliales entre el tejido mucoso oral de riesgo alto contra el de riesgo bajo. La crioterapia tópica puede mejorar la mucositis a causa de fármacos como el fluorouracilo-5 (FU-5) al reducir la liberación vascular de estos fármacos tóxicos al epitelio oral que se está reproduciendo. 5 Es difícil predecir si un paciente presentará mucositis basándose estrictamente en la clase de fármacos que se administran. Varios fármacos se relacionan con la propensión a lesionar la mucosa oral:
Hay pruebas anecdóticas que indican que los pacientes que presentan mucositis ante un régimen terapéutico específico durante el primer ciclo, continuarán presentando mucositis durante los ciclos subsiguientes de ese régimen. Otras complicaciones orales suelen incluir infecciones de la mucosa, la dentición, los periápices y el periodoncio. La incidencia de estas infecciones ha sido comprobada por muchos estudios. 8 9 10 11 No se han creado todavía los criterios específicos para determinar el riesgo de brotes infecciosos durante la mielodepresión. Las pautas para la evaluación abordan principalmente tanto el grado como la gravedad de la lesión crónica y si los síntomas agudos se han presentado recientemente (por ejemplo, <90 días). Sin embargo, la periodontitis asintomática crónica podría representar también un foco de complicaciones por infección sistémica ya que las bacterias, las sustancias en la pared de las células bacterianas y las citocinas inflamatorias podrían desplazarse en la circulación por medio de los focos ulcerados del epitelio. 10 Además, una higiene bucal precaria y la periodontitis parecen aumentar la prevalencia de infección pulmonar en los pacientes de riesgo alto. 12 La resolución de la toxicidad oral, como la mucositis y la infección, coincide generalmente con la recuperación de los granulocitos. Esta relación puede, no obstante, ser temporal y no causal. Por ejemplo, la curación de la mucosa oral en el trasplante de células madre hematopoyéticas depende solo parcialmente de la tasa de injerto, especialmente de neutrófilos.
La irradiación de la cabeza y el cuello puede producir una amplia gama de complicaciones orales (consultar la lista de Complicaciones orales de la radioterapia a continuación). La mucositis oral ulcerativa es una toxicidad prAMBERSANDCHAR225;cticamente generalizada a raíz de este tratamiento; hay semejanzas clínicas considerables, así como diferencias en comparación con la mucositis oral producida por la quimioterapia. 2 Además, el carácter tóxico de la mucositis oral puede aumentar mediante el uso de radiación a la cabeza y el cuello junto a la quimioterapia. La radiación a la cabeza y el cuello puede también provocar lesiones que dan como resultado la disfunción permanente de la vasculatura, el tejido conjuntivo, las glándulas salivales, los mósculos y los huesos. La pérdida de la vitalidad ósea se presenta:
Estos cambios pueden conllevar a una necrosis de los tejidos blandos y a una osteonecrosis que resulta en una exposición del hueso, infección secundaria y dolor grave. 11 A diferencia de la quimioterapia, sin embargo, la lesión por irradiación es específica al sitio anatómico; la toxicidad está localizada en los volómenes de tejidos irradiados. El grado de lesión depende de los factores relacionados con el régimen de tratamiento, incluso el tipo de radiación utilizada, la dosis total administrada, y el tamaío y fraccionamiento del campo de irradiación. Las lesiones provocadas por la irradiación también difieren de las modificaciones producidas por la quimioterapia en que el tejido irradiado tiende a manifestar lesiones permanentes que ponen al paciente en riesgo continuo de padecer secuelas orales. Los tejidos orales entonces se daían más fácilmente en el futuro por fármacos tóxicos y exposición a la radiación, y los mecanismos de reparación fisiológica normales se ven afectados como resultado del daío celular permanente. References:
La higiene bucal precaria suele estar relacionada con un aumento de la incidencia y gravedad de las complicaciones orales en los pacientes de cáncer, por tanto se hace necesaria la adopción de un enfoque dinámico con fines de lograr la estabilización oral antes del tratamiento. 1 2 Las medidas preventivas principales, tales como consumo nutritivo apropiado, higiene oral eficaz y detección temprana de lesiones orales, constituyen intervenciones importantes previas al tratamiento. No existe un protocolo universalmente aceptado para una preterapia dental debido a la carencia de ensayos clínicos que evalóen la eficacia de un protocolo en específico. Un análisis sistemático de la literatura médica reveló dos artículos sobre protocolos del cuidado oral antes del tratamiento contra el cáncer. 3 Un estudio examinó los beneficios de una intervención mínima con un protocolo dental antes del tratamiento contra el cáncer (generalmente quimioterapia), y el otro examinó la incidencia de un protocolo preventivo, intensivo sobre los pacientes sometidos a quimioterapia. Ambos estudios adolecen de varias fallas, como lo es una muestra pequeía o la carencia de grupos de comparación. 3 La participación de un equipo dental experimentado en oncología oral puede reducir el riesgo de complicaciones orales mediante el examen directo del paciente o mediante consulta con un dentista local. La evaluación debe realizarse lo más pronto posible antes del tratamiento. 4 5 Este examen permite que el dentista determine la condición de la cavidad oral antes que se inicie el tratamiento y comenzar las intervenciones necesarias que podrían reducir las complicaciones orales durante la terapia y después de ésta. Lo ideal es que este examen se realice por lo menos un mes antes del inicio del tratamiento contra el cáncer para permitir la curación adecuada de cualquier procedimiento dental que fuese necesario. Se debe iniciar un programa de higiene oral continuo y asegurarse que el paciente lo siga al pie de la letra. La evaluación oral y el manejo de los pacientes que han de someterse a quimioterapia mieloablativa deben realizarse tan pronto como sea posible antes de la iniciación del tratamiento (consultar la lista sobre la estabilización de la enfermedad oral antes de la quimioterapia o trasplante de células madre hematopoyéticas a continuación). Para obtener resultados máximos, el equipo oncológico debe advertir bien al dentista del estado médico del paciente y del plan para el tratamiento oncológico. Por su parte, el equipo dental debe delinear y comunicar un plan de atención para manejar la enfermedad oral antes del tratamiento oncológico, y durante y después del mismo. 5
El objetivo general es determinar un plan de atención oral integrado que elimine o estabilice la enfermedad oral que de otra manera puede producir complicaciones durante la quimioterapia o después de ella. Lo más probable es que el logro de esta meta reduzca el riesgo de efectos secundarios orales y la resultante disminución del riesgo de secuelas sistémicas, reducción del costo de atención al paciente y mejora de la calidad de vida. Si el paciente no puede recibir en su comunidad la atención oral que necesita desde el punto de vista médico, el equipo oncológico debe asumir la responsabilidad por el manejo de la afección oral. Es importante darse cuenta que los planes de tratamiento dental necesitan ser realistas con relación al tipo y extensión de la enfermedad dental y cuánto tiempo se tomará antes de reasumir el tratamiento dental rutinario. Por ejemplo, los dientes con caries menores podrían no necesitar una restauración antes de que comience el tratamiento contra el cáncer, sobretodo, si se pueden llevar a cabo estrategias para la estabilización de la enfermedad (por ejemplo, protocolos intensivos de fluoruro tópico, restauraciones temporales o sellados dentales). Las intervenciones específicas se dirigen a:
Se pueden emplear estas pautas para extracciones dentales, manejo endodóntico e intervenciones relacionadas (ver Cuadro 3) segón sea apropiado. 6 7 La profilaxis antibiótica antes de los procedimientos orales invasores puede justificarse en el contexto de catéteres venosos centrales; el protocolo de la Asociación Cardiaca Estadounidense (AHA) para endocarditis infecciosa y procedimientos orales se utiliza frecuentemente para tratar a estos pacientes.
Se ha descrito distintas etapas de evaluación respecto al paciente con trasplante de células madre hematopoyéticas (ver el Cuadro 4). 5 Este modelo ofrece una clasificación ótil para los pacientes de cáncer neutropénico en general. El tipo, la oportunidad y la gravedad de las complicaciones orales representan la interacción de factores locales y sistémicos que culminan en la expresión clínica de la enfermedad. La correlación del estado oral con el estado sistémico del paciente es, por lo tanto, de importancia crítica. Se han usado en pacientes regímenes de acondicionamiento específicos caracterizados por intensidad reducida para la mielodepresión. Estos regímenes han sido notorios en su generalidad por su capacidad de reducir de manera significativa la gravedad de las complicaciones orales muy pronto después del tratamiento, en especial en cuanto a la mucositis y los riesgos de infección. Las pautas que se enumeran en el Cuadro 4 pueden adaptarse a fin de reflejar estos grados variables de riesgo, sobre la base del régimen de acondicionamiento específico que se utilizará.
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