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| NCI/PDQ® Cuidado de apoyo: Enteritis por radiación |
| National Cancer Institute |
| Last Modified: September 9, 2004 |
TABLE OF CONTENTSLa enteritis por radiación es un trastorno funcional del intestino grueso y delgado que ocurre durante o después de un curso de radioterapia al abdomen, pelvis o recto. El intestino grueso y delgado son muy sensibles a las radiaciones ionizantes. Aunque la probabilidad de control del tumor aumenta a medida que se intensifica la dosis de radiación, del mismo modo aumenta el daío a tejidos normales. Efectos secundarios agudos a los intestinos ocurren aproximadamente a 1000 cGy. Puesto que las dosis curativas para varios tumores abdominales o pelvianos oscilan entre 5000 y 7500 cGy, existe la probabilidad de que ocurra enteritis. 1 Casi todos los pacientes sujetos a radiación al abdomen, la pelvis o el recto presentarán signos de enteritis aguda. Las lesiones clínicamente evidentes durante el primer curso de radiación y hasta 8 semanas después se consideran agudas. 2 La enteritis por radiación crónica puede presentarse meses y hasta aíos después de haber finalizado la terapia o puede empezar como enteritis aguda y persistir después del cese de tratamiento. Solamente entre un 5% y 15% de las personas tratadas con radiación al abdomen desarrollarán problemas crónicos. 3 Entre los factores que contribuyen a la aparición y gravedad de la enteritis por radiación se encuentran los siguientes:
En general, entre mayor sea la dosis diaria y total aplicada al intestino normal y entre mayor sea el volumen de intestino normal tratado, mayor será el riesgo de enteritis por radiación. Además, las variables individuales segón el paciente, enumeradas anteriormente, pueden reducir la corriente vascular hacia la pared intestinal y deteriorar la motilidad intestinal, aumentando las probabilidades de lesión por radiación. References:
La radioterapia ejerce un efecto citotóxico el cual se observa principalmente en las células epiteliales de proliferación rápida, como las que recubren el intestino grueso y delgado. Puede observarse necrosis de la pared de células de la cripta después de 12 a 24 horas de una dosis diaria de 150 a 300 cGy. En los días y semanas subsiguientes ocurre una pérdida progresiva de células, atrofia vellosa y dilatación de la cripta cística. Los pacientes que sufren de enteritis aguda pueden quejarse de náusea, vómitos, cólicos abdominales, tenesmo y diarrea acuosa. Debido a la diarrea, las funciones digestivas y de absorción realizadas por el tracto gastrointestinal (GI) se alteran o se pierden, dando lugar a la inadecuada absorción de las grasas, la lactosa, las sales biliares y la vitamina B12. Pueden aparecer síntomas de proctitis entre ellos secreciones rectales mucoideas, dolor en el recto y hemorragia rectal (si hay ulceración de las mucosas) como resultado del daío al ano o recto causado por la radiación. Los síntomas de enteritis aguda por lo general se resuelven en un lapso de tiempo de dos a tres semanas después de la finalización del tratamiento, y la mucosa puede tener un aspecto casi normal. 1
El examen de pacientes y la evaluación de enteritis por radiación deberán incluir los siguientes: 2
El manejo médico incluye tratamiento de la diarrea, deshidratación, malabsorción y malestar abdominal o rectal. Los síntomas por lo general se alivian con fármacos, cambios en la alimentación y descanso. Si los síntomas se tornan severos a pesar de estas medidas, se justificará considerar una interrupción del tratamiento. Los fármacos pueden incluir los siguientes:
Además de estos medicamentos, los opioides pueden ofrecer alivio al dolor abdominal. Si existe proctitis, una espuma de esteroides aplicada en el recto puede ofrecer alivio de los síntomas. Finalmente, si los pacientes con cáncer pancreático presentan diarrea durante la radioterapia, deberán ser evaluados para reemplazar las enzimas pancreáticas por vía oral, ya que la sola deficiencia de éstas puede causar diarrea.
El daío a las vellosidades intestinales debido a la radioterapia da lugar a una reducción o pérdida de enzimas, siendo una de las más importante de éstas la lactasa. La lactasa es esencial en la digestión de la leche y los productos lácteos. Aunque no hay evidencia de que una dieta restringida de lactosa prevendrá la enteritis por radiación, una dieta sin lactosa, baja en grasas y en residuos puede ser una modalidad eficaz en el control de los síntomas. 3
References:
Solamente entre el 5% y 15% de los pacientes que reciben irradiación abdominal o pelviana desarrollará enteritis crónica por radiación. Los signos y síntomas incluyen dolor abdominal de cólico, diarrea con sangre, tenesmo, esteatorrea, pérdida de peso y náusea y vómitos. Menos comunes son la obstrucción intestinal, las fístulas, la perforación intestinal y la hemorragia rectal masiva. 1 Los signos y síntomas iniciales ocurren de 6 a 18 meses después de la radioterapia. Los resultados radiográficos incluyen espesamiento submucoso, estenosis simples o móltiples, adhesiones y formación de senos o fístulas. 2 Los resultados microscópicos incluyen vellosidades fibróticas, o se pueden perder por completo. La ulceración es comón, oscilando entre la simple pérdida de capas epiteliales y las ólceras que pueden penetrar diferentes profundidades de la pared intestinal, inclusive la serosa. El tejido linfático es a menudo atrófico o ausente. La submucosa está gravemente daíada. Las arteriolas y las arterias pequeías muestran cambios profundos con hialinización del espesor total de la pared. El tejido muscular está a menudo distorsionado o reemplazado focalmente por fibrosis. El diagnóstico de enteritis crónica por radiación puede ser difícil de efectuar. Es necesario descartar clínica y radiológicamente los tumores recurrentes. Debido a la posible latencia de la enfermedad, es esencial que el médico obtenga una historia detallada sobre el curso de radioterapia del paciente. A menudo resulta aconsejable incluir al médico que aplica la radioterapia no sólo en la evaluación de los detalles de la historia de la radioterapia, sino en el control continuo de la atención del paciente.
Se indica el control médico de los síntomas del paciente (los cuales son similares a los síntomas de enteritis aguda por radiación) reservando el control quirórgico para los daíos severos. 3 Menos del 2% del 5% a 15% de pacientes que recibieron radiación abdominal o pelviana requerirán intervención quirórgica. 4 El momento y la elección de técnicas quirórgicas siguen siendo algo polémicos. Se han reportado menor mortalidad operatoria (21% vs 10%) e incidencia de dehiscencia anatómica (36% vs 6%) con el uso de "bypass" (desvío) intestinal que con resección. 5 6 Los que favorecen la resección seíalan que la remoción del intestino daíado reduce la tasa de mortalidad por resección y es comparable al procedimiento de "bypass" (desvío). 5 Hay consenso en afirmar que la lisis simple de adhesiones es inadecuada y que las fístulas requieren "bypass" (desvío). La cirugía deberá emprenderse solamente después de una evaluación cuidadosa del estado clínico del paciente y del grado del daío por radiación porque a menudo la cicatrización de la herida se retarda, requiriendo alimentación parenteral prolongada después de la cirugía. Incluso después de operaciones aparentemente exitosas, los síntomas pueden persistir en una proporción significativa de pacientes. 7
Entre las técnicas de tratamiento que pueden reducir al mínimo el riesgo de enteritis crónica por radiación se encuentran las siguientes:
References:
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