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NCI/PDQ® Cuidado de apoyo: NCI/PDQ® Pacientes: La espiritualidad en el tratamiento del cáncer (PDQ®)
National Cancer Institute
Last Modified: September 28, 2012

TABLE OF CONTENTS


Descripción

Back Up

Las encuestas nacionales respaldan firmemente el concepto de que la religión y la espiritualidad son importantes para la mayoría de las personas en la población general. Más del 90% de los adultos afirma creer en Dios y un nómero levemente superior a 70% de las personas entrevistadas identificó la religión como una de las influencias más importantes en sus vidas. 1 Sin embargo, hasta las creencias ampliamente sostenidas, como la supervivencia del alma después de la muerte o la creencia en los milagros, varían de manera substancial de acuerdo al género, la educación y la etnia de la persona. 2

Las investigaciones indican que tanto los pacientes como los miembros de la familia encargadas de su cuidado, 3 4 en general recurren a la espiritualidad y la religión como ayuda para abordar enfermedades físicas graves y expresan el deseo de que sus necesidades e inquietudes espirituales y religiosas específicas sean reconocidas o consideradas por el personal médico; estas necesidades, aunque generalizadas, pueden tomar diferentes formas entre las diversas culturas y religiones y aón dentro de una misma cultura o religión. 5 6 7

Una encuesta de pacientes hospitalizados determinó que 77% de ellos informaron que los médicos deben tener en cuenta las necesidades espirituales de los pacientes y que 37% deseaba que los médicos abordaran el tópico de sus creencias religiosas con mayor frecuencia. 8 Una encuesta amplia con pacientes ambulatorios de cáncer en la ciudad de Nueva York reveló que una leve mayoría opinó que era apropiado que el médico preguntara acerca de sus creencias religiosas y necesidades espirituales, aunque solo 1% informó que esto había ocurrido. Quienes notificaron que las necesidades espirituales no estaban siendo satisfechas dieron clasificaciones inferiores a la calidad de atención médica recibida (P < 0,01) y notificaron menor satisfacción con la atención (P < 0,01). 7 Un estudio piloto con 14 varones negros con antecedentes de cáncer de próstata determinó que la mayoría había conversado sobre la espiritualidad y las creencias religiosas con sus médicos; estas personas expresaron el deseo de que sus médicos y el clero estuvieran en contacto. 9

Sesenta y un porciento de los 57 enfermos de cáncer avanzado hospitalizados que recibieron atención en la etapa final de sus vidas en un hospital patrocinado por la arquidiócesis católica, 61% dijeron sentir aflicción espiritual cuando fueron entrevistados por capellanes del hospital. La intensidad de la aflicción espiritual se correlaciona con los autoinformes sobre la depresión, pero no con dolor físico o con la gravedad percibida de la enfermedad. 10 Otro estudio 11 en Nueva Inglaterra y Texas con pacientes de cáncer avanzado (N = 230) evaluó sus necesidades espirituales. Casi la mitad (47%) informó que sus necesidades espirituales no estaban siendo satisfechas por una comunidad religiosa y 72% informó que estas necesidades no contaban con el apoyo del sistema médico. Cuando se contaba con este apoyo, este estaba relacionado de manera positiva con una mejoría en la calidad de vida. Ademas, cuando los problemas espirituales fueron abordados por el equipo de atención médica, esto tuvo un mayor impacto en el aumento de la utilización de centros de cuidados paliativos y la disminución de medidas extremas al final de sus vidas que las logradas por la consejería pastoral. 12

Este sumario analizará los siguientes temas:

  • La manera en que la religión y la espiritualidad pueden conceptualizarse de manera ótil dentro del entorno médico.
  • Los datos empíricos disponibles sobre la importancia de los factores religiosos y espirituales en la adaptación a la enfermedad en general y el cáncer en particular, durante el transcurso de la enfermedad y al final de la vida, tanto de los pacientes como de los miembros de la familia encargadas de su cuidado. 3
  • La gama de enfoques de evaluación que pueden ser ótiles en un entorno clínico.
  • Varios modelos para el tratamiento y la intervención.
  • Recursos para la atención clínica.

La atención a las convicciones religiosas o espirituales de pacientes gravemente enfermos tiene una tradición de larga data en el ámbito médico de los servicios de hospitalización. El tratamiento de estos temas se ha considerado dominio de capellanes de hospitales o guías religiosos de los pacientes. En este contexto, la evaluación sistemática se ha limitado en general a identificar la preferencia religiosa de un paciente, pero la responsabilidad por el tratamiento del sufrimiento espiritual aparente se ha centrado en la derivación de los pacientes a los servicios de capellanía. 13 14 15 Si bien los mismos proveedores de la salud pueden abordar dichas inquietudes, en general mantienen una posición muy ambivalente al respecto; 16 además, la investigación sistemática sobre la función del médico es relativamente escasa. Sin embargo, estos temas se abordan cada vez más en la formación médica. 17 Al reconocer el papel que desempeían todos los proveedores de la salud en los asuntos relacionados con la espiritualidad, un grupo multidisciplinario de un centro oncológico creó un modelo de cuatro etapas que permite a los profesionales de la salud proveer la atención espiritual acorde con sus conocimientos, capacidad y acción en uno de los cuatro aspectos de destreza. 18

El interés y el reconocimiento de la función de los aspectos religiosos y espirituales en la adaptación a enfermedades serias, incluido el cáncer, ha crecido. 19 20 21 22 23 Se están formulando y analizando nuevas maneras de evaluar y dar respuesta a las inquietudes religiosas y espirituales como parte de la atención a la calidad general de vida. Se dispone de datos limitados que respaldan la posibilidad de que la adaptación espiritual es uno de los medios más poderosos mediante la que los pacientes utilizan sus recursos para hacer frente a una enfermedad seria como el cáncer; sin embargo, tanto los pacientes como los familiares que los cuidan pueden resistirse a abordar sus preocupaciones religiosas y espirituales con el personal profesional de atención médica, 24 25 26 El aumento del bienestar espiritual en una población gravemente enferma puede vincularse a menor ansiedad con respecto a la muerte, 27 pero un mayor compromiso religioso podría estar también relacionado con una mayor probabilidad de tomar medidas extremas al final de la vida. 28 Dada la importancia de la religión y la espiritualidad para los pacientes, es vital integrar la evaluación sistemática de tales necesidades en la atención médica, incluida la atención ambulatoria. Mejores herramientas para la evaluación harán más fácil discernir los aspectos de adaptación religiosa y espiritual que pueden ser importantes para el ajuste específico de un paciente a la enfermedad.

Igualmente importante es la consideración de la manera y el momento en que se aborda la religión y la espiritualidad con los pacientes y cómo hacerlo óptimamente en diferentes entornos médicos. 29 30 31 Si bien el tratamiento de inquietudes espirituales suele considerarse una cuestión del estadio terminal, dichas inquietudes surgen en cualquier momento después del diagnóstico. 24 El reconocimiento de la importancia de estas inquietudes y su tratamiento, incluso brevemente durante el diagnóstico, puede facilitar una mejor adaptación en el curso del tratamiento y propician un contexto para un diálogo más enriquecido más adelante durante la enfermedad. Un estudio con 118 pacientes a los que un oncólogo les daba seguimiento, indica que los pacientes y los oncólogos aceptan bien preguntas semiestructuradas sobre preocupaciones espirituales en su forma de lidiar con el cáncer y que esto está relacionado con una percepción positiva de lo que debe ser el cuidado médico y la sensación de bienestar. 32

En este sumario, a menos que se indique lo contrario, se tratan temas relacionados con datos probatorios y prácticas referidas a los adultos. Los datos probatorios y la aplicación a la práctica referida a los niíos pueden diferir significativamente de la información pertinente a los adultos. Cuando la información específica sobre la atención de los niíos esté disponible, se resumirá bajo su propio encabezado.

References:

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  12. Balboni TA, Paulk ME, Balboni MJ, et al.: Provision of spiritual care to patients with advanced cancer: associations with medical care and quality of life near death. J Clin Oncol 28 (3): 445-52, 2010. [PUBMED Abstract]
  13. Zabora J, Blanchard CG, Smith ED, et al.: Prevalence of psychological distress among cancer patients across the disease continuum. Journal of Psychosocial Oncology 15 (2): 73-87, 1997. [PUBMED Abstract]
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  16. Kristeller JL, Zumbrun CS, Schilling RF: 'I would if I could': how oncologists and oncology nurses address spiritual distress in cancer patients. Psychooncology 8 (5): 451-8, 1999 Sep-Oct. [PUBMED Abstract]
  17. Puchalski C, Romer AL: Taking a spiritual history allows clinicians to understand patients more fully. J Palliat Med 3(1): 129-137, 2000. [PUBMED Abstract]
  18. Gordon T, Mitchell D: A competency model for the assessment and delivery of spiritual care. Palliat Med 18 (7): 646-51, 2004. [PUBMED Abstract]
  19. Pargament KI: The Psychology of Religion and Coping: Theory, Research, Practice. New York, NY: Guilford Press, 1997. [PUBMED Abstract]
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  21. Koenig HG, McCullough ME, Larson DB: Handbook of Religion and Health. New York, NY: Oxford University Press, 2001. [PUBMED Abstract]
  22. Tarakeshwar N, Vanderwerker LC, Paulk E, et al.: Religious coping is associated with the quality of life of patients with advanced cancer. J Palliat Med 9 (3): 646-57, 2006. [PUBMED Abstract]
  23. Yanez B, Edmondson D, Stanton AL, et al.: Facets of spirituality as predictors of adjustment to cancer: relative contributions of having faith and finding meaning. J Consult Clin Psychol 77 (4): 730-41, 2009. [PUBMED Abstract]
  24. Murray SA, Kendall M, Boyd K, et al.: Exploring the spiritual needs of people dying of lung cancer or heart failure: a prospective qualitative interview study of patients and their carers. Palliat Med 18 (1): 39-45, 2004. [PUBMED Abstract]
  25. McCullough ME, Hoyt WT, Larson DB, et al.: Religious involvement and mortality: a meta-analytic review. Health Psychol 19 (3): 211-22, 2000. [PUBMED Abstract]
  26. Jenkins RA, Pargament KI: Religion and spirituality as resources for coping with cancer. Journal of Psychosocial Oncology 13 (1/2): 51-74, 1995. [PUBMED Abstract]
  27. Chibnall JT, Videen SD, Duckro PN, et al.: Psychosocial-spiritual correlates of death distress in patients with life-threatening medical conditions. Palliat Med 16 (4): 331-8, 2002. [PUBMED Abstract]
  28. Phelps AC, Maciejewski PK, Nilsson M, et al.: Religious coping and use of intensive life-prolonging care near death in patients with advanced cancer. JAMA 301 (11): 1140-7, 2009. [PUBMED Abstract]
  29. Post SG, Puchalski CM, Larson DB: Physicians and patient spirituality: professional boundaries, competency, and ethics. Ann Intern Med 132 (7): 578-83, 2000. [PUBMED Abstract]
  30. Sloan RP, Bagiella E, VandeCreek L, et al.: Should physicians prescribe religious activities? N Engl J Med 342 (25): 1913-6, 2000. [PUBMED Abstract]
  31. Dagi TF: Prayer, piety and professional propriety: limits on religious expression in hospitals. J Clin Ethics 6 (3): 274-9, 1995 Fall. [PUBMED Abstract]
  32. Kristeller JL, Rhodes M, Cripe LD, et al.: Oncologist Assisted Spiritual Intervention Study (OASIS): patient acceptability and initial evidence of effects. Int J Psychiatry Med 35 (4): 329-47, 2005. [PUBMED Abstract]


Definiciones

Back Up

Las convicciones y prácticas religiosas específicas deben diferenciarse de la idea de una capacidad universal para experiencias espirituales y religiosas. Si bien esta distinción puede no ser sobresaliente o significativa en el orden individual, es importante conceptualmente para comprender varios aspectos de la evaluación y la función de diferentes convicciones, prácticas y experiencias en la superación del cáncer.

La distinción general más ótil que se debe establecer en este contexto es entre religión y espiritualidad. No hay consenso general sobre la definición de cada uno de estos términos, pero se acepta la conveniencia de esta diferenciación. Un grupo de análisis cubre temas de definición. 1 2 3 La religión puede considerarse como un conjunto específico de convicciones y prácticas relacionadas con un credo o denominación reconocida. La espiritualidad se determina generalmente como abarcadora de aspectos experimentales, bien relacionados con la participación en prácticas religiosas o bien con el reconocimiento de una sensación general de paz y unión. El concepto de espiritualidad se incluye en todas las culturas y suele considerarse marco de una bósqueda de propósito fundamental a través de la religión u otras vías. 4 En el campo de la atención de la salud, los asuntos sobre el bienestar espiritual o religioso se han visto algunas veces como un aspecto de la medicina complementaria y alternativa (CAM), pero esta percepción puede ser más una característica de los proveedores de salud que de los pacientes. En un estudio realizado se vio que 5 casi el 20% de los proveedores de salud dijeron que solicitaron los servicios de CAM con el fin de ayudar con los asuntos espirituales o religiosos; en cambio, pero prácticamente ningón paciente lo hizo. La religión está determinada en gran medida por la cultura; la espiritualidad se establece como una capacidad humana universal, en general, pero no necesariamente relacionada y expresada en la práctica religiosa. La mayoría de las personas se consideran tanto espirituales como religiosas; algunas pueden considerarse religiosas pero no espirituales. Otras, incluidas algunas personas ateas (individuos que no creen en la existencia de Dios) o agnósticas (individuos que creen que no se puede demostrar la existencia de Dios), pueden considerarse espirituales pero no religiosas. En una muestra representativa de 369 pacientes ambulatorios de cáncer de la ciudad de Nueva York (minoría de 33%), mientras solo 6% se identificaron como agnósticos o ateos, solo 29% asistieron a los servicios religiosos semanalmente; 66% se representaron como espirituales pero no religiosos. 6

Una iniciativa para caracterizar a las personas por tipos de experiencia espiritual y religiosa 7 identificó los tres grupos siguientes, con el uso de técnicas analíticas de conglomerados:

  1. Personas religiosas que valoran en gran medida la fe religiosa, el bienestar espiritual y el significado de la vida.
  2. Personas existenciales que valoran primordialmente el bienestar espiritual, pero no la fe religiosa.
  3. Personas no espirituales que confieren escaso valor a la religiosidad, la espiritualidad o el sentido de la vida.

Los individuos del tercer grupo estaban mucho más angustiados por su enfermedad, con peor adaptación. Aón no se ha llegado a un consenso sobre la cantidad o los tipos de dimensiones básicas de la espiritualidad o el compromiso religioso.

Desde la perspectiva, tanto de la investigación como de la literatura clínica sobre las relaciones entre religión, espiritualidad y salud, es importante considerar la manera en que los investigadores y autores definen y utilizan estos conceptos. Gran parte de la bibliografía epidemiológica que indica una relación entre religión y salud se basa en definiciones de participación religiosa como participación en un grupo religioso o asiduidad con que visita un templo. La evaluación de convicciones o prácticas religiosas específicas como creencia en Dios, frecuencia de la plegaria o lectura de material religioso es más compleja, en cierto modo. Las personas realizan dichas prácticas o creen en Dios sin asistir necesariamente a servicios religiosos. La terminología también conlleva ciertas connotaciones; el término religiosidad, por ejemplo, ha implicado históricamente fervor y quizá dedicación indebida a prácticas o convicciones religiosas específicas. La religiosidad tal vez constituya una manera más neutral de referirse a la dimensión de práctica religiosa.

La espiritualidad y el bienestar espiritual son más difíciles de definir. Algunas definiciones limitan la espiritualidad al significado de experiencias místicas profundas; sin embargo, tomando en cuenta los efectos en el bienestar de la salud y psicológico, las definiciones que más ayudan, se enfocan en los sentimientos accesibles, tales como la sensación de paz interior, significados existenciales y nuestro propósito en la vida, o el sobrecogimiento cuando se camina por la naturaleza. Para los fines de este análisis, se considera un proceso continuo de experiencias espirituales significativas, desde lo comón y accesible a lo extraordinario y transformativo. Tanto el tipo como la intensidad de la experiencia pueden variar. Otros aspectos de la espiritualidad que han sido identificados por aquellos que trabajan con pacientes médicos incluyen una sensación de propósito y paz, una sensación de fe y una sensación de unión a otros o a Dios. índices bajos de estas experiencias pueden relacionarse con adaptación más deficiente (consultar la sección Relación de la religión y la espiritualidad con la adaptación, la calidad de vida y los índices de salud). 3

La definición de sufrimiento espiritual agudo debe considerarse de manera separada. El sufrimiento espiritual puede desprenderse de la convicción que el cáncer refleja castigo de Dios o acompaíar una preocupación con la pregunta ¿Por qué a mí? Un paciente de cáncer tal vez pierda también la fe. 8 Si bien muchos pueden tener tales pensamientos en algón momento después del diagnóstico, solo unos pocos se obsesionan con estas ideas o alcanzan un alto grado en una medición general de sufrimiento religioso y espiritual (como la subescala negativa de la Escala de Adaptación Religiosa [R-CopeNegativa, por su nombre en inglés]). 8 Altos grados de angustia espiritual pueden contribuir a resultados sanitarios y psicosociales más deficientes. 9 10 Las herramientas para la medición de estas dimensiones se describen en la sección Detección y evaluación de inquietudes espirituales.

References:

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  6. Astrow AB, Wexler A, Texeira K, et al.: Is failure to meet spiritual needs associated with cancer patients' perceptions of quality of care and their satisfaction with care? J Clin Oncol 25 (36): 5753-7, 2007. [PUBMED Abstract]
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  8. Pargament KI: The Psychology of Religion and Coping: Theory, Research, Practice. New York, NY: Guilford Press, 1997. [PUBMED Abstract]
  9. Pargament KI, Koenig HG, Tarakeshwar N, et al.: Religious struggle as a predictor of mortality among medically ill elderly patients: a 2-year longitudinal study. Arch Intern Med 161 (15): 1881-5, 2001 Aug 13-27. [PUBMED Abstract]
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Relación de la religión y la espiritualidad con la adaptación, la calidad de vida y los índices de salud

Back Up

Se ha mostrado que la religión y la espiritualidad se relacionan significativamente con medidas de adaptación y con el tratamiento de síntomas en pacientes de cáncer. Los mecanismos religiosos y espirituales de adaptación se han relacionado con índices inferiores de incomodidad, así como menor hostilidad, ansiedad y aislamiento social de los pacientes de cáncer 1 2 3 4 y de los familiares encargados de su cuidado. 5 Características específicas de creencias religiosas sólidas, como esperanza, optimismo, falta de arrepentimiento y satisfacción por la vida se han relacionado también con mejor adaptación de las personas diagnosticadas con cáncer. 6 7

La forma en que se manejan los asuntos religiosos puede influir en la calidad de vida. En un estudio cruzado multiinstitucional con 170 pacientes de cáncer avanzado, se relacionó la forma positiva en que se manejan los asuntos religiosos (como la apreciación benevolente de la religión) con una mejor calidad de vida y puntajes más alto en las áreas existenciales y de apoyo en la escala McGill Quality of Life Questionnaire. En contraste, cuando se utilizan métodos negativos para manejar los asuntos religiosos (como el estar enojado con Dios) se relacionó con una menor calidad de vida en sentido general y puntajes más bajos en las áreas existenciales y psicológicas. 8 9 Un estudio con 95 pacientes de cáncer que habían sido diagnosticados en los óltimos cinco aíos, encontró que la espiritualidad estaba relacionada con una menor aflicción y una mejor calidad de vida independientemente de la percepción que se tenga de la gravedad de la enfermedad, a esto, el bienestar existencial, no el religioso, es quien más contribuye. 10

El bienestar espiritual, especialmente la sensación de que la vida tiene sentido y la paz, 11 se relacionan de manera primordial con la capacidad de los pacientes de cáncer para continuar disfrutando de la vida a pesar de altos grados de dolor o cansancio crónico. El bienestar espiritual y la depresión están inversamente relacionados. 12 13 El aumento de la sensación de propósito interior y paz se ha relacionado también con una menor incidencia de depresión, al tiempo que el grado de religiosidad no guardó relación con la depresión. 14

Esta relación ha quedado específicamente demostrada en el entorno oncológico. En una encuesta cruzada con 85 pacientes de oncología provenientes de centros paliativos, se vio una correlación negativa entre ansiedad y depresión (segón se midió con la escala Hospital Anxiety and Depression Scale) y el bienestar espiritual en general (segón se midió con la escala Spiritual Well-Being Scale) (P < 0,0001). También hubo una correlación negativa entre el puntaje de bienestar espiritual y entre el puntaje de ansiedad y depresión, pero no el puntaje de bienestar religioso (P < 0,001). 15 Estos patrones también se encontraron en un estudio numeroso con supervivientes de cáncer de próstata; los patrones fueron congruentes independientemente de la etnicidad o de si el cáncer era metastásico. 16

En un estudio numeroso con pacientes de cáncer de mama (N = 418), un grado mayor de propósito y paz se relacionó con una disminución de la depresión por más de 12 meses, mientras que una mayor religiosidad predijo un aumento en la depresión, particularmente si el factor propósito o paz era menor. 17[Grado de comprobación: II] Un segundo estudio con una mezcla de supervivientes de cáncer de ambos géneros (N = 165) observó patrones similares. En ambos estudios, los grados más altos de religiosidad estuvieron relacionados con un aumento en la percepción de crecimiento relacionado con el cáncer. 17[Grado de comprobación: II] En una muestra fiable, se entrevistó a un total de 222 hombres de bajos ingresos con cáncer de próstata, sobre la espiritualidad y la calidad de vida relacionada con su salud. Una baja puntuación en la espiritualidad, segón las medidas tomadas por la subescala llamada Propósito/Paz sobre la vida y la fe, perteneciente a la Functional Assessment of Chronic Illness TherapySpiritual Well-Being (FACIT-Sp), mostraron una relación significativamente más precaria con la salud física y mental, que la que se vio en los puntajes altos de espiritualidad. 18

Una encuesta nacional en gran escala en que se aparearon supervivientes de cáncer con los encargados de su cuidado (entre los encargados del cuidado se incluyó a los cónyuges e hijos adultos) encontró que tanto para los supervivientes como para las personas encargadas del cuidado de estos, el factor de paz del FACIT-Sp estuvo fuertemente relacionado con la salud mental pero somera o absolutamente no relacionado con el bienestar físico. El factor fe ("religiosidad") no estaba relacionado con el bienestar físico o mental. Cincuenta y dos por ciento de los supervivientes en esta encuesta fueron mujeres. 19 Estos hallazgos sustentan la importancia del FACIT-Sp en separar la religiosidad de las personas de su sentido de bienestar espiritual, y que es este sentido de bienestar espiritual, el que parece estar mejor relacionado con el equilibrio sicológico.

Otro estudio de una encuesta nacional en gran escala estudio amplio de la encuesta nacional con familiares mujeres encargadas del cuidado del paciente (n = 252; 89% blancos) identificó que los grados más altos de espiritualidad, medidos por el FACIT-Sp, se relacionaron con mucho menos sufrimiento psicológico (medido por la Pearlin Stress Scale). Los participantes con grados más altos de espiritualidad en realidad habían mejorado su bienestar aón cuando aumentó la tensión de los familiares encargados de su cuidado, mientras que aquellos con índices inferiores de espiritualidad mostraron un perfil opuesto; esto indica un fuerte efecto de amortiguación del bienestar espiritual. Esta observación refuerza la necesidad de identificar el bienestar espiritual bajo cuando se evalóa la capacidad de hacer frente a los problemas de los familiares encargados de la atención del paciente, así como la de los pacientes mismos. 5

Un autor 20 determinó que los supervivientes de cáncer que habían empleado recursos espirituales dieron cuenta de un crecimiento personal sustancial como resultado de hacer frente al trauma que representa el cáncer. Esto también fue determinado por un estudio tipo encuesta mediante el cual se entrevistaron 100 mujeres blancas, con buena educación académica, casadas o que tenían sus compaíeros y que presentaban cáncer de mama en estadio inicial, las cuales fueron reclutadas para este estudio a través de un portal de Internet, en el que se vio que el mantenerse en una lucha espiritual estaba relacionado con una adaptación emocional precaria, pero no en los otros aspectos de la calidad de vida relacionada con el cáncer. 21 Mediante el uso de un análisis técnico de ruta, un estudio de mujeres con cáncer de mama observó que tanto antes del diagnóstico como a los 6 meses después de una operación, el tener una imagen negativa de Dios constituyó uno de los mayores factores pronósticos de aflicción emocional y menor bienestar social. 22 Sin embargo, los análisis longitudinales no lograron encontrar efectos sostenidos en cuanto a las actitudes negativas o positivas basales hacia Dios ya sea a los 6 o 12 meses. Una explicación posible para estas observaciones es que tales actitudes son un poco inestables durante el período de desconcierto (por ejemplo, antes del diagnóstico). 22

Hacer uso de la oración suele citarse como un instrumento de adaptación, 23 pero la investigación cualitativa 24 determinó que para casi una tercera parte de los pacientes de cáncer entrevistados, las preocupaciones sobre la manera de orar eficazmente o las preguntas que surgieron sobre la eficacia de la oración también produjeron conflicto interno y angustia leve. En un estudio donde se informó de la sanación espiritual y la oración con una muestra de 123 pacientes hospitalizados en una unidad de cuidados paliativos, 26,8% informó haber usado sanación espiritual y oración con propósitos curativos, 35% con fines de mejorar la supervivencia, y 36,6% para mejorar los síntomas (nota: estos porcentajes se superponen). A mayores índices de fe, en el FACIT-Sp se observó una relación con un mayor uso de técnicas de medicina complementaria y alternativa en general e interés en su uso en el futuro, mientras no fue así con los índices de propósito y paz. El estudio también se fijó en el uso general de la terapia complementaria. 25 Se ha publicado un análisis ótil sobre las plegarias y los pacientes de cáncer y cómo los médicos puede conceptualizar la oración. 26

La etnia y la espiritualidad fueron investigadas en un estudio cualitativo con 161 supervivientes de cáncer de mama. En las entrevistas personales, la mayoría de las personas (83%) hablaron de ciertos aspectos de su espiritualidad. Se identificaron siete temas: "Dios como presencia reconfortante", "Cuestionamiento de la fe", "Enojo con Dios", "Autotransformación espiritual y actitud hacia los demás/reconocimiento de la propia mortalidad" "Profundización de la fe", "Aceptación" y "Orar por sí mismo". Un mayor porcentaje de los afroestadounidenses, las latinas y las personas identificadas como cristianos, fueron más propensos a sentirse reconfortados por Dios que otros grupos. 27

La participación religiosa y espiritualidad positivas parecen relacionarse con mejor salud y expectativa de vida más prolongada, incluso después del control de otras variables como conductas de salud y apoyo social, segón se muestra en un metanálisis. 28 Aunque muy poco de esta investigación está dirigida específicamente al paciente de cáncer. Un estudio con 230 pacientes con cáncer avanzado (con pronóstico de <1 de un aío de vida) investigó una variedad de relaciones entre la religiosidad y el apoyo espiritual. 29 La mayoría de los participantes en el estudio (88%) consideraron la religión ya sea muy importante (68%) o un poco importante (20%); mucho más afroamericanos e hispanos que blancos, consideraron la religión como algo muy importante. El apoyo espiritual de la comunidad religiosa o el entorno médico, se relacionó con una mejor calidad de vida en el paciente. La edad no mostró relación con la religiosidad. En el momento de inscripción para participar en el estudio, el aumento en los autoinformes de aflicción se relacionó con un aumento en la religiosidad y un gran porcentaje de pacientes llevaron a cabo actividades religiosas y espirituales privadas después de su diagnóstico (61%) versus (47%) anteriormente. En cuanto al apoyo espiritual, 38% informaron que sus necesidades espirituales contaban con el apoyo de una comunidad religiosa ya sea "en gran medida o totalmente," mientras que 47% informaron que recibieron apoyo de la comunidad religiosa "en poca media o nada en lo absoluto." Finalmente, la religiosidad se relacionó con la preferencia del paciente hacia al final de la vida de "querer que se tomen todas las medidas necesarias para prolongar la vida". 30 Otro estudio determinó que recuentos de células T auxiliares y citotóxicas fueron más altos entre mujeres con cáncer de seno metastásico que asignaban mayor importancia a la espiritualidad. Otros investigadores 31 determinaron que la asistencia a servicios religiosos se vinculó con mejor funcionamiento del sistema inmunitario. Un trabajo de investigación 32 33 indica que la angustia religiosa afecta negativamente la condición de salud. No obstante, estas asociaciones se criticaron como deficientes e incongruentes. 34

Varios ensayos aleatorios con pacientes de cáncer han indicado que las intervenciones con apoyo de grupo contribuyen a la supervivencia. 35 36 No obstante, estos estudios deben interpretarse con cautela. En primer término, los tratamientos se centraron en temas psicoterapéuticos generales y apoyo psicosocial. Si bien indudablemente surgieron temas pertinentes desde el punto de vista espiritual en estos entornos, los grupos no hicieron hincapié en estos. En segundo término, ha sido difícil duplicar estos efectos. 37

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Detección y evaluación de inquietudes espirituales

Back Up

La referencia a inquietudes espirituales con los pacientes puede lograrse mediante los siguientes enfoques: 1 2

  • Aguardar a que el paciente mencione inquietudes espirituales.
  • Solicitar al paciente que complete una evaluación escrita.
  • Solicitar al médico que realice una consulta o evaluación espiritual indicando su apertura a una conversación.

Estos enfoques tienen valor y limitaciones potenciales diferentes. Los pacientes tal vez se rehósen a hacer referencia a cuestiones espirituales y destaquen que prefieren esperar a que el profesional mencione el tema. Los instrumentos estandarizados para la evaluación varían, se han diseíado en general para propósitos de investigación y necesitan ser examinadas y utilizadas adecuadamente por el profesional. A menos que los médicos estén específicamente capacitados para abordar dichos temas, tal vez sientan incomodidad para mencionar cuestiones espirituales con los pacientes. 3 No obstante, una cantidad creciente de modelos se están tornando disponibles para el uso y la capacitación de médicos. 4

Numerosos instrumentos de evaluación son pertinentes para llevar adelante una evaluación religiosa y espiritual. El Cuadro 1 resume una selección de instrumentos de evaluación. Deben tenerse en cuenta varios factores antes de seleccionar un instrumento de evaluación:

  • Nócleo de la evaluación (práctica religiosa o bienestar y sufrimiento espiritual).
  • Propósito de la evaluación (por ejemplo, examen para detectar sufrimiento en lugar de evaluación de todos los pacientes como parte de la atención).
  • Modalidad de la evaluación (entrevista o cuestionario).
  • Viabilidad de la evaluación (carga del personal y el paciente).

El

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